“Propiedad del campo de concentración 666”
Nadie merecía ser marcada de una manera tan cruel, con una leyenda
tan atroz, pero ella sufrió ese destino siendo apenas una niña.
Nació siendo una inocente a la que obligaron a vivir en un infierno y la
forzaron a convertirse en el peor demonio. Para ella matar es rutina, y
no por disfrute, sino por supervivencia.
La presionaron a que dejara la bondad de lado y, de una forma muy
dura, descubrió que la familia solo era una de las peores caídas.
Para muchos, ella es una chica fría y sin alma, pero muy pocos
conocen su verdadera historia. No tiene sentimientos y cree que el
romanticismo es sinónimo de debilidad.
Y, desde la primera vez que él la vió, algo en sus interior le advirtió que
esa chica era un peligro inminente, pero uno al que estaba dispuesto
a enfrentarse, sin importar las consecuencias.
Ella es el tipo de pendiente en la que él desea dejarse ir sin frenos,
permitiendo que el camino lo lleve directo a estrellarse. Entendiendo
así que aquella promesa que alguna vez le hizo jugaría en su contra.
Él sería la caída de esa chica, aunque, en el proceso, ella se convertiría
en la libertad que él ansiaba. Y en una sola mirada, ambos
descubrirían que amor y caos son la combinación más fascinante y
peligrosa.